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¿Uruguay, un país desarrollado?: Polémica a derecha e izquierda

Por Esteban Valenti (*)

La consigna de la izquierda en la primera campaña electoral fue Un Uruguay de primera . Eso estuvo en discusión por parte de la derecha y de la oposición en general durante este gobierno. Centraron sus críticas en la seguridad y la educación y en la calidad de la gestión en el Estado y ya que estaban, también en el funcionamiento institucional.

Pero el concepto tampoco tiene unanimidades en la izquierda, hay diversas maneras de concebir lo que es Un país de primera y sobre todo cuales han sido los principales logros del Uruguay en todo el proceso iniciado el 1 de marzo del 2005, con el primer gobierno del Frente Amplio.

Independiente de que en esta campaña electoral, las propuestas y los debates recrudecen y no siempre con un adecuado nivel de profundidad y de rigor en el manejo de los temas, a veces bastante elásticos e imprecisos, adaptados a las exigencias del discurso de cada uno, es un tema vital para el Uruguay. Algunos refieren a la posibilidad de que el país alcance indicadores de primer mundo, otros refieren a las principales líneas de desarrollo nacional, tanto en el plano económico, productivo y social.

Dentro o detrás del debate sobre el giro a la izquierda, o sobre el agotamiento de un supuesto modelo económico aplicado por los gobiernos de izquierda bajo la conducción de Danilo Astori, desde diversas posiciones institucionales, además de un cuestionamiento hacia aspectos centrales o laterales de la política económica y social, hay o debería haber una propuesta alternativa para el futuro. El famoso giro a la izquierda, es casi gratis en su formulación conceptual, alcanza con criticar la actual política económica y cada tanto proponer algún ajuste impositivo y parece que la tarea está cumplida.

Comencemos por este aspecto del debate. Sería muy bueno que los que proponen el giro a la izquierda, o un modelo diferente ante el agotamiento de este, hicieran una propuesta orgánica, completa, fundada y pudiéramos discutir de ideas y no de giros y humores. En la izquierda esto debería ser de rigor. Y estas posiciones que se expresaron en el Congreso del FA, tienen manifestaciones permanentes de parte de importantes sectores del FA, como por ejemplo el Grupo de los 8. Que en realidad hoy serían una parte muy importante y mayoritaria en el gobierno y en la bancada parlamentaria del Frente.

Discutir de esta propuesta, de este modelo no es solo un desafío electoral, es y debería ser una obligación estratégica, para que todos podamos conocer, estudiar, opinar. A priori no hay porque descartar todo o parcialmente el modelo alternativo.

También sería muy interesante que se hiciera referencia a otras experiencias de modelos , en forma parcial o general. Hay compañeros que en su momento defendieron de manera abierta o indirecta el modelo argentino, otros el venezolano, algo menos el ecuatoriano, e incluso el cubano. El proyecto brasilero lo defendimos nosotros, los astoristas, no para copiarlo, sino en las similitudes y confluencias. Cuando no se aplica un modelo y lo que se buscan son objetivos, los instrumentos cambian, los paralelismos son mucho más difíciles. Esta referencia a otros países es una simplificación, pero también vale, porque ha sido utilizada en la argumentación de los que agotaron el actual rumbo, con criticas sistemáticas. Es más, algunos sectores del FA directamente apoyaron o estrecharon fuertes lazos con organizaciones del kirchnerismo. Todos los recordamos. Ahora que la situación empeora a ojos vista en la Argentina, no es muy leal lavarse las manos y sobre todo no incluir un análisis de las causas de la situación y su impacto en todos los indicadores económicos y sociales de aquel país. Y hacerse los desentendidos. ¿Será necesario que por el más elemental rigor político tengamos que recordar esas desbordantes muestras de admiración y apoyo al modelo K por parte de sectores de la izquierda uruguaya?

¿Qué hubiera pasado si el Uruguay hubiera transitado por caminos similares a ese modelo? Y propuestas y empujes hubo en diversos momentos, incluso cuando éramos oposición. Que también podemos recordarlos, porque el rigor no debería tener fronteras.

La derecha que ya no se atreve a hablar de modelo, sabemos perfectamente que se asoció y jugó fuerte por ejemplo por el modelo M (Ménem), era su sueño y su suprema aspiración. No toda la oposición se embarcó de la misma manera, fue sobre todo el herrerismo y la Lista 15. Todos sabemos como terminó la aventura menenista, tanto desde el punto de vista económico, social, moral, institucional. En todo.

Más amplio fue el espectro de los entusiastas del gobierno de Sebastían Piñera en Chile, que terminó con 20 años de gobiernos de la Concertación de centro-izquierda. Empresario super exitoso, pensamiento liberal, promesa de un mayor impulso al crecimiento y al desarrollo de Chile. Terminó como todos sabemos en la más estrepitosa derrota electoral de la derecha y el centro derecha de la historia reciente de Chile. Un balance político impecable del gobierno de Piñera.

Mientras tanto en el Uruguay hace nueve años que el FA está construyendo un Proyecto Nacional, que apunta a dos aspectos fundamentales, uno, concreto, material, médible y directamente relacionado con los aspectos centrales de la propuesta al país que formuló la izquierda allá en el 2004; el segundo referido al estado del alma, a la percepción y la confianza que los uruguayos tienen en su destino, en su país, en sus posibilidades.

Las cifras son conocidas, pero se pueden refrescar a partir de elementos muy recientes. América Latina creció en el 2013 el 3.2% (Informe de la semana pasada de la CEPAL a la Cumbre de la CELAC) y Uruguay se estima crecerá el 4.5% (nosotros creemos que lo hará un 4.%), de todas maneras hace 10 años que crecemos en forma constante, incluso en el año 2008 (solo 5 países lo hicieron en todo el mundo). El mayor periodo constante de crecimiento y de crecimiento por encima del promedio regional.

El informe completo de la CEPAL se puede consultar en:

http://www.cepal.org/publicaciones/xml/7/52077/PanoramaEconomicoySocial.pdf

Para el 2014 la CEPAL estima un crecimiento para toda la región del 3.2% mientras que Uruguay lo hará un 3.5. Nuevamente por encima de la región.

Este crecimiento sostenido a pesar de: la crisis del 2008; las turbulencias, piquetes, cierres de puentes, medidas violatorias de las normas del MERCOSUR, trabas de todo tipo de parte del modelo argentino. De esto la derecha uruguaya ni pía y los agotadores desde la izquierda del modelo nacional, hacen el mayor silencio posible.

El Uruguay eligió darle prioridad en su crecimiento, en sus políticas de impacto social y cultural, en generar un círculo virtuoso a un elemento central: el trabajo. Partíamos de una situación trágica, 17.9% de desocupación en el 2004 y una desocupación estructural de entre el 10 y el 11% durante muchos años de gobiernos blancos y colorados. Estas cifras además estaban deformadas por la constante emigración. Han pasado 9 años y estamos en una desocupación del 6 al 6.5%, la más baja desde que hay registros estadísticos y desde hace 3 años se invirtió la tendencia de los últimos 45 años y son más los uruguayos que regresan que los que emigran, y se multiplicaron por 4 las solicitudes de residencia de argentinos en el Uruguay, y también de otras nacionalidades.

Aquí si que tenemos que decir que NOS EQUIVOCAMOS FEO, estos no son precisamente indicadores de PRIMER MUNDO. En algunos países de Europa la desocupación es del 27% y entre los menores de 29 años alcanza el 55%...Y en general en la zona euro la situación es dramática.

Los cambios positivos en los indicadores sociales ( a diferencia de todos los países del PRIMER MUNDO, incluyendo los Estados Unidos y Europa) son los más destacados de toda la región. Uruguay pasó del 39% de pobreza, incluyendo el 4.5% de indigencia al 12% de pobreza y al 0.5% de indigencia.

En el informe de la CEPAL mencionado anteriormente, en el año 2002 en América Latina la pobreza era del 43.9% y dentro de este porcentaje había 19.3% de indigentes. UNA BARBARIDAD. Mientras que en el 2013 en toda la región hay 27.9% de pobres de los cuales 11.3% son indigentes. Es notorio que mejoró como nunca antes el panorama social de nuestra región. Pero comparemos:

En América Latina la pobreza bajó al 63% entre el 2002 y el 2013

En Uruguay, la pobreza bajó al 26% entre el 2002 y el 2013. Una reducción dos veces y media de la caída de la pobreza regional,

En materia de indigencia en América Latina la reducción fue del 58.5%

Mientras que en Uruguay la indigencia tuvo una reducción del 90%!!!

En cuanto a la pobreza infantil:

Grá¬co III.3 América Latina (17 países): incidencia de la pobreza infantil extrema y de la pobreza infantil total, y porcentaje de niños en hogares indigentes y pobres (según método del ingreso).

Un aspecto preocupante de la evolución de la pobreza monetaria en América Latina y el Caribe es que su incidencia es más elevada en los hogares que tienen un alto nivel de
dependencia, lo que deja en una situación de mayor desmedro a los niños, niñas y adolescentes.

■ Conforme a lo anterior, en América Latina un 40,5% de los niños, niñas y adolescentes son pobres, sea en forma moderada o extrema. Esto implica que en la región la pobreza infantil total afecta a 70,5 millones de personas menores de 18 años.
De este total, el 16,3% de los niños, niñas y adolescentes se encuentra en situación de pobreza extrema. Es decir, uno de cada seis es extremadamente pobre y este flagelo afecta a más de 28,3 millones de menores. ■ Las realidades di¬eren mucho según los grupos de países. Entre los países con mayor pobreza infantil total (Bolivia (Estado Plurinacional de), El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Perú), en promedio un 72% de los niños eran extremadamente pobres. Entre los países con menor pobreza infantil total (Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador y Uruguay), solo un 19,5% de los niños se encontraba en dicha situación

De la tabla de CEPAL se desprende que el promedio de la pobreza infantil en América Latina es del 40.5 de pobreza y dentro de esto 18.3% de indigencia. Mientras que en Uruguay la pobreza infantil es del 18.6% y la indigencia del 3.9%, solo nos supera Chile en la pobreza 15.7% pero en indigencia está peor con el 4%. Y NO ESTAMOS CONFORMES.

Argentina registra 24.3% de pobreza infantil y 76% de indigencia.
Venezuela 31.8% pobreza, 14.7% indigencia infantil
Brasil, 33.5 pobreza y 11.7% indigencia
Ecuador 40.7% pobreza, 15.1% indigencia.

No comparemos la evolución de la pobreza y la indigencia en los países del PRIMER MUNDO para no asustarnos. Aunque la derecha en sus balbuceos dice que es una pobreza diferente .

Vayamos a un tema muy sensible y polémico, el de la distribución de la renta, clave para un proyecto progresista. Y RECONTRA CLAVE EN EL DEBATE DE LA IZQUIERDA.

Datos nuevamente de CEPAL de enero 2014:

La elevada desigualdad en la distribución de los ingresos es uno de los rasgos característicos de América Latina en el contexto internacional. Los datos más recientes disponibles indican que el quintil más pobre capta en promedio un 5% de los ingresos totales, con participaciones que varían entre menos del 4% (en Bolivia (Estado Plurinacional de), Honduras, el Paraguay y la República Dominicana) y el 10% (en el Uruguay), mientras que la participación en los ingresos totales del quintil más rico promedia el 47%, con un rango que va del 35% (en el Uruguay) al 55% (en el Brasil)

Esto parece desmentir de manera concluyente algunas recientes publicaciones. Si el 20% de la población más rica (680 mil personas en Uruguay) dispone del 35% de los ingresos, es bastante difícil que 120 personas tengan el 33% del PBI...(Caras y Caretas).

Pero lo más importante, es que tanto arriba como abajo el Uruguay es el mejor situado, con excepción de Cuba, que tiene una situación de un nivel de ingreso bajo, distribuido de manera pareja. Y una situación mucho mejor que cualquiera de los modelos hacia los que algunos quieren girar, o los que quisieran imitar desde la derecha el modelo Piñera.

Ahora vayamos al índice Gini, que muestra la distribución de los ingresos de acuerdo a un indicador utilizado mundialmente. Por lejos el Uruguay es el país que mejoró de manera más significativa en América Latina y el Caribe en el periodo 2002 y 20012

Ver: Informe de CEPAL antes mencionado Grá¬fico III.2
América Latina (15 países): variación anual del índice de Gini, 2002-2008 y 2008-2012 Página 30

Uruguay es por lejos el país que registra la mayor mejora en el índice Gini de toda América Latina, superando a Belice que es el segundo país en la tabla.

Jornada laboral de la población:

Grá¬fico III.4
América Latina (18 países): Jornada laboral de la población ocupada de 15 años y más, alrededor de 2002 y de 2011 (En horas semanales) - Página 32

Mientras el promedio regional es de 43 horas semanales, el Uruguay tiene un promedio de 40 horas semanales. Los que más trabajan son los costarricenses con 46 horas semanales, los que menos trabajan son los venezolanos con 37 horas semanales.

Hay muchos otros datos interesantes que trataremos en otros artículos, uno de ellos de particular interés porque tiene que ver con el principal problema que afronta el Uruguay actual, el tema demográfico.

En resumen, en estos 9 años el Uruguay, aprovechó la situación internacional y regional mucho mejor que otros países de la región que también fueron favorecidos y lo hizo sobre todo en los aspectos sociales. Y hoy se encuentra en una situación totalmente diferente a la del 2004 y del final de los gobiernos anteriores blancos y colorados.

Los cambios además se produjeron en la infraestructura de comunicaciones ocupando el primer lugar prácticamente en todos los indicadores, en generación de energías alternativas y en grandes proyectos energéticos, en puertos y aeropuertos y en servicios, en particular a nivel del turismo y de la producción y exportación de nuevas tecnologías de la información.

Todo esto no debe ocultarnos los nuevos desafíos que afrontamos, las posibilidades y las trabas que tenemos por delante si queremos en los próximos 5 años alcanzar en todos los aspectos los indicadores económicos (PBI), productivos, sociales, de los ingresos familiares y PBI per cápita, de seguridad, de niveles culturales y sanitarios y naturalmente de infraestructura de un país desarrollado y mucho más justo y libre. Lo que queda demostrado de manera terminante que SE PUEDE.

Y que los uruguayos ya no nos formulamos la terrible pregunta de si nuestro país es viable. El tema sigue siendo hacer que los indicadores y porcentajes coincidan con la vida de la gente, concreta, cotidiana y no con los relatos electorales a la medida. Hablamos de salarios, jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, inversiones sociales, nivel de los servicios, de la educación, de la salud, de la seguridad, de la vivienda social y en general, del goce del tiempo libre, de la cantidad y el nivel de la oferta cultural, de los derechos civiles y del funcionamiento de las libertades y las instituciones democráticas. Hablamos de gente, de nuestra gente.

(*) Periodista, escritor, director de Bitácora y de UYPRESS. Uruguay.



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