Por Mario R.Féliz (*)
''La razón de este gran celo por ver la llanura de la Verdad es
que el pasto adecuado para la mejor parte del alma es precisamente el de aquella
pradera, y la naturaleza de las alas por las cuales el alma adquiere su ligereza
se nutre precisamente de él.'' Thomas Cahill
Ha pasado casi un año desde que, el conflicto por las plantas de celulosa,
sacudiera el país. Entonces, no pude resistir involucrarme principalmente
por la evidente ignorancia que, sin inhibiciones, exhibían aquellos que
hablaban sobre el tema a través de los medios de difusión.
Desde el lugar de viejo profesor de química, siempre interesado en los
''problemas del país'', pensé que era mi obligación contribuir
a la ilustración popular. ¡Para ello debía estudiar! Sabía
un poco de química pero, jamás había prestado atención
a la industria de la celulosa.
Después de investigar el asunto durante un buen tiempo, con exclusiva
dedicación, imaginé que podía decir algo y redacté
''Soldados de cartón'' . Desde entonces, con mínimos altibajos,
mantuve mi interés en el tema aprendiendo y escribiendo.
Hoy, sintiéndome todavía un intruso, después de leer y
escuchar -a científicos y técnicos dedicados profesionalmente
a la industria celulósica- después de observar y reflexionar creo
hallarme en condiciones de alardear por la posesión una base suficientemente
sólida como para analizar el problema en la integridad de su trama compleja.
Aún estoy convencido de que el sustento del conflicto es la ignorancia
de los más. No obstante, ya no albergo dudas de que las causas de su
nacimiento y persistencia se encuentran en el interés y la hipocresía
de los menos, de aquellos que, al decir de Quevedo, ''vuelven la cara hacia
otro lado para dejar pasar la verdad''. En realidad, algunos la sacrifican ceremonialmente
auto-convencidos de que la ofrenda cotidiana, es inevitable para asegurar que
cada noche muera al amanecer . Otros, simplemente, la abortan terapéuticamente
porque edifican poder o defienden intereses desde el hábito lúgubre
de la mentira.
La verdad es que la planta de celulosa, que pronto estará construida
sobre la ribera oriental del río Uruguay, no afectará la calidad
de las aguas del río como no lo hacen similares instalaciones modernas
en ninguno de los países que militan entre los grandes productores de
celulosa (USA, Canadá, Suecia, Finlandia, Brasil, Chile, etc.). La verdad
es que, en la actualidad, esta industria se ajusta a las más estrictas
normas y que las únicas referencias negativas agitadas por estas latitudes-
agigantadas hasta la dimensión de fábula- eran falsas (Valdivia)
o resabios de épocas pasadas (Pontevedra).
La verdad es que tampoco habrá ''contaminación visual'' sobre
el balneario de Sánchez Álzaga, debido a que la distancia que
lo separa de la fábrica es de 13,1 km !! Y, con tal separación,
parte de la temida chimenea de (115 m) será absorbida por la curvatura
terrestre y la imagen de los edificios, ubicados a 131 cuadras, apenas se observará
desde la playa.
Pero la mentira no sólo ha sido el lenguaje de los ''asambleístas''
y de los políticos locales y nacionales. La mayor parte de la prensa
oral, televisiva y escrita ha sido cómplice. Evidencia reciente, de ese
comportamiento, lo constituye la fotografía engañosa, publicada
por La Nación el lunes 16 de octubre y el martes 17 de noviembre de 2006.
Las fotografías fueron atribuidas a Rodrigo Néspolo, fotógrafo
habitual del matutino, quién usó un teleobjetivo de 300 mm.
La fotografía a la derecha, tomada con un teleobjetivo de 80 mm, presentada
por el gobierno argentino ante La Haya , muestra una imagen más real
de la visión desde Ñandubysal. Desde luego, a ojo desnudo, la
otra orilla se confunde con el horizonte y no representa contaminación
visual alguna.
A pesar de que hay quienes todavía repiten frases hechas de falsedades,
los ''asambleistas'' (y los funcionarios) bien saben como son las cosas. Por
ello repiten: ''No queremos monitorear, no queremos las plantas''. Naturalmente,
el control pondría en evidencia la falsedad de todo el asunto. Mostraría
la contaminación actual de los ríos y permitiría verificar
en forma fehaciente futuras contaminaciones.
¡Por ello, al asambleísta Héctor Rubio, quien se animara
a viajar y ver las plantas finlandesas, lo ejecutaron, lo borraron del mapa,
lo condenaron al exilio!
¡En el pueblo el disidente no se atreve a opinar libremente! Se practica
el hostigamiento y se promueve el miedo. Y cuando alguien se anima a hacerlo
. .
La fotografía muestra el ''escrache'' de que fuera objeto la casa familiar
de Rubio. Es inevitable recordar a los ''camisas pardas'' nazis pintando la
estrella de David en las casas de los Judíos, ¿habrá que
esperar una Kristallnacht a orillas del río de los pájaros?
Todos los medios de prensa locales trabajan en función de esta locura.
El diario El Argentino, El Dia de Gualeguachú, Radio Máxima (FM),
la AM 680 LT41, el gobierno municipal, las escuelas provinciales, etc., etc.,
propalan la nueva religión. Una especie de show televisivo, donde el
rol de ''Truman'' lo juega el pueblo de Gualeguaychú. Un auténtico
andamiaje totalitario.
Adorno , nos dice: ''El totalitarismo significa la ausencia de límites,
la no concesión de tregua alguna, la conquista con dominación
absoluta, hasta el exterminio completo del enemigo escogido ..Para la dominación
totalitaria es esencial que nada esté garantizado, que no se interponga
ningún límite a la arbitrariedad implacable''.
Llaman ''grito blanco'' a la utilización de los niños en su cruzada,
llevados por sus maestros, a su vez, obligados por el Gobierno provincial.
Con valentía, Rubio, en uno de sus recientes reportajes , nos hace saber:
''les dicen a los chicos en las escuelas que (por culpa de la pastera) no podrán
tener hijos''. ¡Ya sabíamos que el maestro jubilado devenido apicultor,
comerciante y asambleísta jacobino, Juan Veronesi, aleccionaba a alumnos
y maestros en las escuelas locales, de lo cual se ha jactado públicamente!
.
En los años sesenta y setenta, siendo estudiante en la Universidad de
La Plata, solía escuchar en sus pasillos que la verdad nacía del
fusil, haciendo una paráfrasis de Mao. Aprendimos que del fusil sólo
emergen balas.
No obstante, aquel anatema ha sido hoy sustituido por otro más adecuado
a la época: la verdad surge de la asamblea.
Einsten, quién se asombraba ante la inteligibilidad de la naturaleza,
es decir, ante la posibilidad de comprenderla, también enseñaba
que no se puede obtener un resultado diferente repitiendo el mismo procedimiento.
La verdad no nace de un fusil, tampoco nace de un repollo y mucho menos de
una asamblea. La verdad no nace, se descubre. Es el resultado de la investigación.
Diría que, básicamente, probar quién es el asesino implica
el uso de un método similar al requerido para verificar si los bañistas
de Nandubaysal son alcanzados y dañados por los efluentes provenientes
de la orilla opuesta o por los que descienden por el Gualeguaychú.
Algo huele mal en la comarca
''Yo no estoy loco sino cuando sopla el Nordeste; pero cuando corre
el Sur, distingo muy bien un huevo de una castaña''. Hamlet .
Mientras tanto, los vecinos del Barrio Don Pedro se quejan porque los efluentes
de la empresa RPB SA (Baggio), instalada en el parque industrial del pueblo,
''afecta, no sólo, el medio ambiente de ese lugar, sino también
la calidad de los pozos de agua potable y la salud de los pobladores. Hay días
en que el aire es irrespirable por el mal olor. Además, los estudios
realizados en un laboratorio local, prueban la contaminación de las napas''
. Baggio, en estos días, provee de bebidas a los piqueteros de Arroyo
Verde.
En realidad en ese Parque, ubicado a la vera de la ruta 14 entre los dos accesos
a la ciudad, se han instalado una treintena de empresas, la mayoría de
ellas pertenecientes a la industria química o metalúrgica.
Veamos, a modo de ejemplo, un par de tales establecimientos. El primero, Laboratorios
PYAM, fabrica pastillas potabilizadoras de agua. Lo hace a partir de un compuesto
que libera hipoclorito (ClO-) el cual finalmente produce cloro elemental (Cl
), ambas sustancias de acción bactericida.
La segunda es UNIONBAT SA, una fundición de plomo (Pb) y fábrica
de acumuladores (baterías). Ésta es una actividad industrial con
un alto potencial de contaminación, por la diseminación en superficie
y la percolación de plomo hacia las aguas subterráneas.
Los efluentes líquidos del Parque, cloacales e industriales, son depurados
por agitación aeróbica y luego vertidos a una cañada por
la cuál seguirán su derrotero hasta el arroyo Gualeyán
quien terminará ofreciendo el tributo de sus aguas al río Gualeguaychú,
apenas al norte de la toma de agua del pueblo y de los balnearios existentes
en playas del Gualeguaychu, como Solar del Este.
La disposición de los desechos sólidos es responsabilidad de
cada una de las empresas.
En nuestra recorrida encontramos, en el sudeste del pueblo y en las proximidades
del río, la planta de tratamiento de efluentes cloacales puesta en marcha
en mayo de 2005.
La vieja planta, inaugurada en 1920, dejó de prestar utilidad en la
década del setenta. Desde entonces, y por cuarenta años, los efluentes
cloacales fueron vertidos sin tratamiento alguno al manso y meandroso Gualeguaychú,
en las proximidades de la desembocadura del arroyo del Cura.
El río, sin prisa ni pausa, ha llevado durante todos esos años
su rico contenido hasta el mismísimo balneario Ñandubaysal, sin
que los bañistas advirtieran o fueran advertidos del fenómeno
y de cómo el mismo podría afectar la calidad de las aguas que
disfrutaban.
Con la nueva planta de tratamiento, según proclama la alcaidía,
acabó una dolorosa historia. En realidad, la decisión de construirla
se tomó después de que una gran inundación desparramara
''urbi et orbi'' los efluentes de referencia y, sin embargo, se demoró
varios años más en concretarla.
Durante el paseo por la planta de tratamiento, encontramos una sala de ''cloración''
donde se encuentran tres grandes cilindros conteniendo, cada uno, 900 kg de
''cloro elemental''. El cloro (Cl2) se utiliza para desinfección de los
efluentes antes de verterlos a la cañada Las Achiras por donde son conducidos
al Arroyo del Cura y finalmente al perezoso Gualeguaychú. Desde luego
ese proceso, dependiendo de la cantidad de materia orgánica disuelta,
produce compuestos clorados de toxicidad variable.
Los sólidos decantados tienen que ser retirados, como barros, de las
piletas y dispuestos sobre la playa de secado. Este proceso deberá hacerse
cada dos años. Una ''barrera forestal'' (¿eucaliptos?) funcionará
ante la ''eventual'' generación de olores, evitando que estos se propaguen
a las zonas aledañas .
Hace muchos años que el Carnaval del pueblo es famoso. Se celebra en
el corsodromo, donde desfilan las comparsas, construído a lo largo de
las viejas instalaciones ferroviarias que se encuentran a no más de 1500
metros de la Planta sanitaria.
Al pueblo y al Carnaval se accede por la ruta 14, quedando la costa occidental
del río Uruguay a más de 15 km de distancia del corsodromo. Los
turistas que visiten el pueblo y disfruten del Carnaval podrían no ver
nunca la planta de celulosa. Y si se acercaran a las playas del Uruguay la verían
a lo lejos, en el horizonte. El Carnaval, que es la principal atracción
turística de la ciudad, no se verá afectado. Más aún,
según Sebastián Bel [12], Gualeguaychú se apresta a vivir
''la mejor temporada turística de la historia''.
¿Porqué, entonces, tan enjundiosa irracionalidad?
¿Girondinos, Montañeses y Sans-culotterie?
¿Pueblada? ¿Revolución? ¿Estallido? Ante tales
interrogantes, Roberto Cagnoli (comerciante) respondía: ''Llámenlo
como quieran, pero la verdad es que la historia cambia cuando el pueblo pone
el cuerpo en la calle y es lo que estamos dispuestos a seguir haciendo''.
En los primeros meses del mes de 2006, Tirso Fiorotto , escribió un
artículo para La Nación donde analizaba quien era quién
en la Asamblea. Según su apreciación ''el piquete está
formado por la típica clase media, y allí la mayoría reniega
del mote de piqueteros''. Uno de ellos ratificaba su pertenencia de clase: ''Nosotros
no somos unos muertos de hambre, no andamos con máscaras''.
Efectivamente, la mayoría de los participantes pertenecen a distintas
capas de la burguesía local. Como dice Fiorotto, ''los barrios pobres
de Gualeguaychú parecen más ocupados en sobrevivir, y no muestran
tener la misma visión crítica''. Coincidentemente, durante la
Revolución Francesa (1792), los trabajadores asalariados tuvieron una
escasa participación .
La burguesía de entonces reclamaba libertad, objetivo no muy atrayente
para el parisino asalariado quien, además, no cobraba el jornal si no
cumplía con su trabajo. Esta burguesía reclama por su ''calidad
de vida'', mientras, Juan Andrés Bogado (24), su compañera Rocío
Jiménez (25) y sus siete hijos sobreviven en su rancho, en un terreno
que no es propio, y reclamando autorización para pescar con redes (para
su subsistencia) en las aguas del río, frente al balneario Solar del
Este . Juan y su familia forman parte de las 13.000 personas con necesidades
básicas insatisfechas en Gualeguaychú.
Entre nuestros girondinos tenemos a los empresarios más importantes
de la zona y algunos otros a quienes la radicalización podría,
eventualmente, perjudicar. Uno de ellos defendía su condición
cuando se discutía una nota dirigida al gobierno nacional: ''Si hablamos
de capitalismo, estamos corriendo de lugar a los que acá somos capitalistas,
tenemos que incluir, no expulsar''. Lo hacía rechazando la propuesta
de algún jacobino del Ejercito Alpargatista , probablemente.
Finalmente, jacobinos y sans-culottes han ido ganando terreno. En su camino
ascendente, ya han guillotinado un par de girondinos (Rubio y Melo) acusados
de traidores. Sin embargo, la escena actual parece estar dominada por la sans-culotterie
(artesanos y tenderos), siendo sus representantes más destacados el pizzero
Pouler y el almacenero Fritzler.
Sus posiciones extremistas contra la industria forestal, incluida la producción
de celulosa, y los cortes de ruta buscan perjudicar al pueblo uruguayo (como
lo han expresado los asambleístas en incontables ocasiones). Y lo hacen.
Sin embargo, también perjudican a los pobladores de todo el Litoral.
Desde su posición egoísta, por la cuál sólo cuentan
sus intereses económicos o políticos o sus creencias, olvidan
los intereses o creencias de los otros. Han llevado su fanatismo al punto de
no retorno. El jacobino Rivollier, a quién estoy escuchando, a través
de la radio mientras escribo este párrafo, confirma mis temores cuando
explica, al periodista que lo entrevista, que ya no puede dar marcha atrás.
El desarrollo de la industria forestal, con todo su enorme potencial, es una
oportunidad única para sacar a las provincias mesopotámicas de
la pobreza, para contribuir al desarrollo nacional, para aumentar la cooperación
con Uruguay y el resto de los países del MERCOSUR, promoviendo una más
sólida y provechosa integración regional.
Lo que está haciendo la Asamblea, muy lejos de ser una contribución
al interés nacional, es una zancadilla al desarrollo, a la eliminación
de la pobreza, al afianzamiento de la amistad entre los pueblos y, finalmente,
también un atentado contra el medio ambiente con su grosero e indiscriminado
ataque contra industrias que se encuentran a la vanguardia de las tecnologías
limpias. Y además, es un generoso aporte al desprestigio nacional.
Dicen que la Patria es un fusil y una bandera ..
Algunos piqueteros de Arroyo Verde se sinceran y comentan en voz alta:
''no hay que hablar más de contaminación, ahora el tema es la
defensa de la soberanía'' [18]. Sus voces invocan los espectros del chovinismo
y como un conjuro la sentencia de Samuel Johnson, ''Patriotism is the last refuge
of the scoundrel'' , se sacude el polvo de los siglos ante mi. .
Más de una vez la razón de nuestra gente se ha extraviado en
los devaneos románticos del patriotismo. No es ésta una inclinación
particularmente nuestra. Sin embargo, es claro que tenemos una clara vocación
por la grotesca teatralidad de nuestros ''sentimientos nacionales''.
Nuestros gobernantes, emergentes de la sociedad a la que representan, son particularmente
propensos a la exhibición y uso de un ''patriotismo'' histriónico
y demagógico. Lo hacen, tal vez, porque el objetivo de la propaganda
es afirmar la armonía entre el líder y sus seguidores.
La gente cubría la Plaza de Mayo, en el balcón el General se
dirigía a la multitud rugiente: ''Que sepa el mundo, América,
que un pueblo con voluntad decidida como el Pueblo Argentino: Si quieren venir
que vengan, les presentaremos batalla''. La enorme pancarta, que flotaba sobre
las cabezas de los manifestantes, se agitaba frenética y proclamaba:
150 años pirateadas al fin recuperadas.
Escribía Marx en 1852: ''Hegel afirma en alguna parte que todos los
grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, diríamos,
dos veces. Pero, se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra
como farsa''
La gente colmaba el Salón Sur de la Casa Rosada, detrás del atril
el Presidente se dirigía a la abigarrada concurrencia: ''cuando uno va
a dar batallas, cuando va a dar luchas por las convicciones de un país,
como en este caso la defensa del medio ambiente, y que allí estuvimos
el Gobierno Nacional y los gobiernos provinciales asumiendo como causa nacional,
''como causa nacional'', la defensa del medio ambiente en Gualeguaychú''.
El General compadreaba contra la OTAN como un gran estratega. El Presidente
lo hace contra Botnia, contra el Banco Mundial como un eco de las palabras del
jacobino Rivollier: ''Nos tocó pelear contra el orden mundial'' . Aunque
en realidad se dedica a halagar a la asamblea y ofender al Uruguay, como corresponde
a un gran ''patriota''.
José Gómez Fuentes nos alentaba desde la pantalla del televisor:
''¡Vamos ganando!
La Picolotti lo hacía desde Washington anunciando que habían demorado
por 4 días la decisión del Banco Mundial.
El presidente se enfurece con algunos periodistas que le señalan el
fracaso de sus ''tácticas'' demagógicas. Nos recuerda el Beagle
cuando se opuso a la mediación papal, mientras hoy promueve la mediación
de los Borbones. Nos recuerda su lucha por los Hielos y, cuando la mediación
de la OEA falló en nuestro favor, quiso hacer un asado con los gendarmes
del Lago del Desierto para festejar la ''victoria'' sobre los chilenos. Y hoy
para completar su periplo latinoamericanista promueve las más diversas
agresiones hacia el Uruguay.
No hay que reprimir a los que cortan las rutas como se hace en Santa Cruz.
Hay que ayudar a la gente de Gualeguaychú a conocer la VERDAD, hay que
garantizar que los disidentes puedan expresarse sin temor, hay que garantizar
los derechos constitucionales, hay que ganar ciudadanos y no adeptos.
El Presidente, en el discurso del Salón Sur, citó a Martin Luther
King para contarnos su propio sueño. Sin embargo, el suyo en nada se
asemeja al de King quien decía a la multitud de la marcha a Washington
en 1963 :
''¡Hoy tengo un sueño! Tengo el sueño de que algún
día cada valle será elevado, y cada colina y montaña serán
allanadas. Los lugares ásperos serán aplanados y los lugares torcidos
serán hechos rectos, y la gloria de Dios será revelada y todo
el género humano se verá unido.''
En el final del libelo, habré de confesar mi amor por la Patria, apasionado,
porque la Patria, ''la Patria son mis hermanos que están labrando la
tierra'' en ambas orillas del río de los pájaros.
(*) Profesor, La Plata. Argentina.
mfeliz@ciudad.com.ar