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Los humores de la izquierda

Por Esteban Valenti (*)

La izquierda en el Uruguay, además de tener un gran Frente que le asegura unir fuerzas políticas y electorales, gobernar, además de compartir valores y principios comunes y zonas ideológicas importantes, tiene humores, estados de ánimo.

Sobre todos los demás aspectos compartidos o que generan debates y diferencias existen abundantes trabajos, declaraciones, elaboraciones, pero los humores están muchas veces ocultos en los pliegues de cosas muy variadas y diversas. En estos días han aparecido muchos reportajes, declaraciones y opiniones de dirigentes de izquierda. Expresan ciertos humores.

¿Son importantes los humores? Sin duda, no pueden cuantificarse, no pueden describirse con precisión, pero integran un estado de ánimo compartido o diferenciado que le da impulso o que frenan la propia acción política, la creación ideológica y teórica y expanden o acortan los horizontes estratégicos y la épica de cambiar las sociedades.

Se componen de muchas cosas y se modifican en los diversos momentos políticos. No hay una lectura fácil y lineal. Interpretar los humores es una de las cosas más complejas. Los humores pueden solidificarse y transformarse en una tendencia importante o ser extremadamente volátiles.

Digamos que la izquierda uruguaya actual siente como todo el país en forma muy fuerte el humor derivado del campeonato mundial de fútbol. Es una oleada de reafirmación y orgullo nacional. Eso influye también en la autoestima al asumir con más confianza las posibilidades nacionales en muchos otros terrenos, y no sólo en el fútbol o en el deporte.

¿Cuánto durará este impulso “celeste”? Nadie puede decirlo, es posible que se vaya integrando silenciosamente a nuestra identidad.

Hay por otro lado un fuerte impulso de acuerdos nacionales, de encuentros y conversaciones con finales que fructifican entre todos los partidos y esto se produce con el FA gobernando, con el presidente José Mujica emitiendo señales muy claras y constantes en este sentido, con el parlamento como ámbito de negociación y de encuentro. El último episodio fue sin duda el encuentro en un acto organizado por el Partido Colorado a 25 años de la recuperación democrática en la que participaron además del Presidente de la República, todos los ex presidentes (Sanguinetti, Lacalle, Batlle y Vázquez). Excelente operación política del Partido Colorado.

Este nuevo clima político influye y se suma a una visión más distendida de las relaciones entre los partidos y por lo tanto en los humores de la izquierda. Hay humor de entendimiento nacional. Pero...hay también contradicciones, preguntas, sensaciones que completan el humor. No simplifiquemos, la situación no es plana.

¿Hasta cuando y sobre todo hasta donde durará este clima? Y en esta pregunta se resumen muchas cosas. Es cierto y todos asumimos que la izquierda ha hecho un formidable aprendizaje institucional y democrático y que lo expresa con hechos concretos y que los propios partidos tradicionales han tenido que asumir que la izquierda es parte inexorable del país y de las alternancias en el poder. Y que ellos – blancos y colorados – no son los dueños del poder y nosotros los usurpadores. Pero eso es una parte del tema.

Los izquierdistas sabemos que para cambiar este país, para modificar la distribución de la riqueza, para avanzar a nuevos niveles de justicia social y de conquista de los derechos civiles, sindicales, en la democratización de la información necesariamente o mejor dicho obligatoriamente habrá roces e incluso choques con las fuerzas conservadoras. Ellos, existen, expresan una parte importante de la sociedad y saben encontrar sus caminos y sus estrategias. Y lo harán.

Nosotros no buscamos propiciar esos choques, pero tampoco podemos adormecernos en un humor idílico y circunstancial. Los cambios, el progreso, la propia democracia necesitan y se alimentan de las diferencias y de la administración de esas diferencias. Un país no progresa – y en eso no influye el tamaño – porque todos logran coincidir en todo. Eso es una nube y se sabe, las nubes son pasajeras.

La izquierda desde el gobierno hizo un gran esfuerzo para generar este nuevo clima político e institucional que por ejemplo ayudó a designar luego de 15 años a los integrantes de la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas. Los otros partidos de la oposición participaron del esfuerzo. ¡Eureka!

En este cuadro es más necesario que nunca el correcto funcionamiento del Frente Amplio, el nivel de su debate y de su elaboración política, imprescindible es que el pueblo frenteamplista renueve a fondo sus canales de expresión para seguir y participar del presente, entenderlo, apoyarlo, criticarlo en lo que corresponda y tener una visión estratégica hacia el futuro. Y esos cambios están en el humor de la inmensa mayoría de la gente de izquierda.

Si alguien confunde paciencia, responsabilidad unitaria con adormecimiento de la necesidad de los cambios internos se equivoca muy fiero. Golpea bajo la línea de flotación de un humor muy arraigado. Discutamos, elaboremos, recojamos opiniones pero al final no puede haber un maquillaje, tiene que haber cambios.

Y los cambios no son una combinación de la actual estructura con las redes que surgieron, ese es sólo un aspecto del cambio, hay que incorporar otras cosas decisivas: el nivel y representación de la dirección del FA, por lo tanto su integración y su forma de designación, las representatividades y los organismos y mecanismos para la participación democrática, incluyendo la posibilidad de sectores sociales de participar y opinar de política: trabajadores, profesionales, cultura, productores, jóvenes, mujeres etc. Tenemos que disponer de mecanismo para elaborar ideas y propuestas y formas de participación e incluso humores de estos sectores de la sociedad uruguaya.

Hay otro humor que debemos considerar. La sociedad uruguaya – así lo demuestran todas las encuestas está mucho más satisfecha que en otros momentos – y un papel clave lo tiene el crecimiento económico, la mejora de los ingresos y del consumo. Eso produce en todos - obviamente también en la izquierda - un humor mucho más positivo y optimista. Pero no alcanza.

Los uruguayos nos hacemos cada día más exigentes y eso naturalmente incluye a los izquierdistas. La exigencia es parte esencial del avance de una sociedad. No nos alcanzan los grandes números, queremos entender y ver hacia donde van los aspectos parciales pero muy importantes del nuevo gobierno de los cambios, eso pesa mucho y pesará mucho más en nuestros humores.

Hacia donde va la educación, que todos reconocemos que es clave en el Proyecto Nacional, la lucha contra el tabaco que tanto impacto tuvo en el país y en nuestra salud, el plan de viviendas, los planes sociales, los impulsos productivos, la nueva etapa de las relaciones con Argentina, la reforma de la salud y la política integral de la seguridad pública. Me animo a decir que nuestro humor ahora está en los detalles, que son muy importantes en el cuadro general. Y allí podemos decir que estamos preocupados. Es parte de nuestro humor.

Una influencia importante en nuestro humor es que en algunos rincones se percibe un cierto revisionismo sobre el anterior gobierno de izquierda. Será una impresión o mi humor es muy quisquilloso, pero...escuché ya muchas voces en ese sentido. Y experiencias nefastas de ese tipo ya tuvimos en la capital hace cinco años. No dejaron ni el logotipo y luego lo pagamos muy caro.

La izquierda en Montevideo también espera con ansias. Comprende que todo cambió hace muy poco, pero es uno de los puntos urticantes de nuestra sensibilidad, como también tratamos de entender que sucedió en varios departamentos del interior donde perdimos las municipales. Eso también hace al humor nacional y no sólo local de la izquierda.

Seguiremos con un humor expectante el funcionamiento de las alcaldías. Son un enorme signo de interrogación. No es para menos, en algunos departamentos fueron sin duda una amarga sorpresa para la izquierda, incluso para algunos de sus fervientes partidarios. Ayudaron al revolcón, el caso más emblemático fue en Florida.

Como podrán apreciar por entrevistas, declaraciones, opiniones diversas que en estos días aparecen en la prensa hay matices, pero hay un humor general: siguiendo sólo por esta senda, sin ajustes importantes y cambios dentro nuestro, el humor se nos pondrá cada día más ácido. Y ya tenemos una amarga experiencia de callarnos durante muchos años sobre cosas que nos parecían mal o que nos intranquilizaban. Ahora no está en nuestro humor callarnos.


(*) Periodista, escritor, coordinador de Bitácora. Uruguay.


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