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Afganistán en ruinas:

La retórica de Obama queda en entredicho por la realidad sobre el terreno

(*) Por Anthony DiMaggio (*)

La violencia en Afganistán repuntó en el 2010 ante una nueva oleada estadounidense con los talibanes como objetivo y crecientes ataques contra los civiles afganos.

Estos ataques alcanzaron una cifra récord desde que los EE.UU. invadieran el país en el 2001, según el grupo Afghanistan Rights Monitor (ARM). ARM estima que más de 1.000 civiles han sido asesinados este año y unos 1.500 heridos, mientras los talibanes “son ahora más resistentes, están mejor organizados y son mortíferos.”

Se dice que los EE.UU. son responsables de aproximadamente una tercera parte de todas las muertes de civiles, aunque las fuerzas talibanes han provocado más del 60% de todas las muertes. El reciente informe de ARM de este mes representa un reconocimiento importante de que las promesas sobre el terreno de que los EE.UU. iban a “estabilizar” Afganistán y reducir la violencia y el terrorismo eran más retórica que realidad. Los 140.000 soldados que los EE.UU. ha añadido a su contingente parece que han incrementado la amenaza a los afganos provocando una escalada de violencia hasta el punto de que el país ha entrado en una espiral fuera de control.

Recientes indicadores sociales de las Naciones Unidas indican que Afganistán sigue siendo uno de los peores países del mundo. La esperanza de vida se encuentra en una cifra lamentable de 44 años, la segunda más baja de la zona (detrás sólo de Níger) en el conjunto de todos los países del mundo. El Índice de Desarrollo Humano de la ONU de 2009 revela que Afganistán sigue estando en el último lugar del 10% de países en lo que se refiere a su Producto Interior Bruto, un 20% en términos de analfabetismo, y al final de todo también con un 4% de esperanza de vida y un 30% de malnutrición infantil. Afganistán sólo sobresale en un campo: la emigración. Afganistán se encuentra a la cabeza del 30% de países en términos de emigración, un indicador condenatorio que muestra los peligros a los que se enfrentan los civiles con la ocupación de los EE.UU. y la OTAN.

La popularidad de la guerra de Afganistán se encuentra bajo mínimos históricos a mediados de 2010. Parece que los americanos empiezan a reconocer que la situación en el país no está mejorando sino, de hecho, empeorando en términos de pérdidas de vidas de civiles afganos y soldados estadounidenses. La creciente oposición pública es una prueba de la debilidad de la retórica defensiva de la guerra de Obama, que cada día resulta menos convincente. Según una encuesta de Newsweek, el porcentaje de estadounidenses que se opone a la gestión de la guerra de Obama se ha incrementado nada menos que un 26%, desde el 27% en febrero hasta el 55% en junio. Según una encuesta del Washington Post-ABC, mientras el 52% de los estadounidenses piensa que “merecía la pena librar” la guerra inmediatamente después del discurso de Obama de diciembre de 2009, esta cifra cae hasta el 44% a principios de junio de 2010. La oposición general a la guerra como algo que “no merece la pena” ha alcanzado una mayoría de estadounidenses en abril del presente año.

Las bajas estadounidenses a lo largo de este 2010 han sido las más graves en la historia de la guerra. Han alcanzado una media de 32 cada mes, en comparación con la de 26 por mes en el 2009 y las 13 bajas por mes en el 2009. Las tasas de bajas de los EE.UU. se han incrementado regularmente cada año desde 2001, un signo del precio creciente que se cobra la guerra con el pueblo estadounidense. La historia del aumento de muertes estadounidenses, empero, ha permanecido en gran medida bajo la estricta supervisión de la prensa de este país, que rara vez ha publicado historias sobre los niveles históricos de bajas militares desde que hiciesen por vez primera énfasis en esta cuestión a finales de 2009. Parece que los periodistas han aprendido bien la lección de no “agitar el barco” en una guerra que ambos partidos defienden pertinazmente a pesar de la creciente rebelión pública.


(*) Periodista, editor de media-ocracy (www.media-ocracy.com). Su último libro es When Media Goes to War (2010). Estados Unidos


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