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¿Hace falta el FLS?

Por Esteban Valenti (*)

Formar, reformar, agrupar organizaciones políticas, es una de las más viejas actividades que se recuerdan desde que se fundaron los primeros partidos. La democracia está asociada a esa práctica y a esa tradición. La propia izquierda reconoce su génesis no sólo en los pensadores que le dieron origen, sino en las organizaciones que se fundaron al calor de sus ideas y de sus impulsos.

La democracia en el Uruguay libró una de sus principales batallas defendiendo la existencia de los partidos y la dictadura concentró sus esfuerzos en destruirlos. En este pequeño país podemos enorgullecernos de contar con un sistema sólido, estable de partidos políticos. Eso es parte de nuestro nivel de civilización.

Hubo tiempos en que la política no se realizaba a través de los partidos sino en formaciones de otro tipo pero que en definitiva no eran  partidos políticos. En la Grecia de Perícles y Demóstenes, en la república romana, o los propios girondinos y jacobinos no se trataba de partidos como los conocemos hoy. Sus antecedentes hay que buscarlos en las facciones .

El concepto político y jurídico del Partido surge en el siglo XVIII y es una fuerza fundamental del ejercicio de la democracia, indispensable para la expresión de una parte de la sociedad. El nombre mismo de origen latino, viene de dividir, es decir de representar una parte y no a todo el cuerpo social.

La izquierda uruguaya nació en forma de partidos y sindicatos y sus grandes saltos históricos se produjeron a partir de la unidad de esos partidos y la incorporación de  personalidades independientes. No fue solo la suma, sino la transformación. Cambiamos para mejor.

El Frente Amplio ha sido cuna, forja y hervidero. Fue el gran caldero de cambios permanentes. En su nacimiento, en la larga noche de la dictadura, a la salida, cuando la crisis del PCU, en los momentos de fracturas, ampliaciones, incorporaciones y en cada nueva instancia. Y ese es uno de los motivos de su vitalidad. Es un gran contenedor que permite e impulsa los cambios. No los excluye. El que se excluye y se va, se jode.

En las elecciones pasadas hubo muchas novedades. Por primera vez un grupo repitió su condición de primera fuerza (el MPP); se formó una alianza que no era sólo de carácter electoral (el Frente Liber Seregni); las redes frenteamplistas irrumpieron en la campaña; el Interior del país tuvo un papel protagónico. Y habrá más novedades para este boletín.

¿Es ingeniería electoral? ¿son reacomodos tácticos y circunstanciales? ¿Cómo influyen en el conjunto?

La política es generosa e implacable. Permite los triples saltos mortales y todos los malabarismos, pero los cobra caro o los paga a muy buen precio. Nada es impune. Las patas cortas se ven.

Otro de los fenómenos que se han producido en los últimos tiempos es la proliferación de nuevas agrupaciones políticas dentro del Frente Amplio. ¿Cuántos grupos integran hoy la 609, la 90, la Alianza Progresista, el FLS, la 1001? ¿Cuántos grupos departamentales existen en la actualidad? Lo cierto es que el Frente Amplio se ha hecho mucho más complejo.

 

Lo primero es lo primero.

Para definir la existencia de un grupo o de un agrupamiento creo que es imprescindible definir cuales son los factores que lo determinan. Pueden ser electorales, políticos, programáticos o ideológicos. O pueden combinarse varios elementos.

A mi en este caso me interesan los más sólidos, los que aportan algo a construir una más sólida relación entre la política y la gente, entre la izquierda y la sociedad.

Puede haber muchas razones: simplificar la estructura y la orgánica, agrupar fuerzas, equilibrar la interna y muchos etcétera. A esta altura de mi vida, con casi 50 años de actividad política yo me interrogo sobre cosas que me importan, que tengan una perspectiva, pero que también me muevan personalmente.

Voy a comenzar por el final: creo que existen sólidas y múltiples razones para la existencia y el fortalecimiento del Frente Liber Seregni (FLS), pero además es algo que me convoca y me interesa personalmente. Será discutible e incluso algo egoísta pero al menos está última reflexión la hago explícita y clara, no la oculto.

Existen razones políticas. Los grupos y personas que formamos el FLS, comenzamos por apoyar en las elecciones internas la candidatura de Danilo Astori, a partir de la experiencia de los cinco años de gobierno progresista y de acuerdos programáticos y políticos y dimos un paso más al conformar el FLS. Un paso que todavía está en proceso.

La campaña electoral hacia las internas y posteriormente hacia octubre y noviembre no sólo fueron de apoyo a un candidato y posteriormente a una fórmula, creo que a muchos nos sirvió para construir ideas, discurso, proyectos en conjunto y nos sentimos identificados con un grupo de dirigentes encabezado por Astori y por nuevas generaciones que se abren paso en la política. Creo que muchos aprendimos mutuamente y profundizamos ideas y propuestas en forma conjunta.

No todos los que apoyaron la candidatura de Astori forman hoy el FLS el ejemplo más claro es el Partido Socialista y no todos los que integran los partidos y grupos que forman el FLS lo apoyan, y se sienten entusiasmados. Hay muchos matices.

Si posara de ángel no creo que muchos de mis lectores creerían en mis alas y mi alo por lo tanto voy a ser despiadado: el FLS no nació contra nadie, pero nació como parte de una realidad interna en el Frente Amplio que requería nuevos equilibrios. No sólo políticos, de fuerza, sino de posiciones, de ideas, de proyectos estratégicos.

¿Nació sólo por eso? No, pero eso tuvo una fuerte influencia. No hay nada de conspirativo o espurio, lo sería si lo ocultáramos, si hubiera dos planos diversos: uno interno, de la cocina y otro para la gente. Los ciudadanos interesados en general y el pueblo frenteamplista tienen plenamente asumida esta realidad.

¿Esto implica reconocer o reforzar la existencia de dos izquierda? No, en absoluto, al contrario eso implica reconocer la necesidad de reforzar la diversidad en la izquierda y las coincidencias en temas muy importantes.

La vida ha demostrado que incluso las relaciones entre los sectores en el Frente Amplio a nivel programático y político son mucho más ricas, complejas y profundas que algunas simplificaciones y esquemas que se utilizan en ciertos análisis. El propio proceso post electoral y la campaña así lo demostraron.

En el Frente Amplio todos nos sentimos de izquierda, radicales, profundos, populares y nos disputamos los laureles en estos territorios. Y estamos muy contentos de haber encontrado una forma de debate-discusión-diálogo que no nos fractura, nos fortalece.

¿Somos todos iguales o tenemos las mismas diferencias? Es otra perogrullada. No, hemos construido a través de los años, de nuestras trayectorias políticas, sociales, culturales e ideológicas coincidencias y diferencias.

En el FLS hemos encontrado un conjunto de acuerdos básicos dentro de nuestra profunda identidad frenteamplista que nos llevaron a la búsqueda de un nivel superior de acción común. Si sólo sumamos fuerzas, todo se agotará rápidamente, si sumamos ideas, estrategias, proyectos y hermandad y compañerismo podemos ir lejos.

Si nuestro objetivo principal, con el que somos consecuentes en cada una de nuestras acciones es aportar desde el gobierno, desde el parlamento, las intendencias, las juntas departamentales, las organizaciones sociales de base de todo tipo y desde el propio Frente Amplio a seguir cambiando, a construir con éxito y excelencia un país de primera y un gobierno honesto, y sobre todo más justicia social, más desarrollo, más libertad, mejor seguridad y salud, nuevos niveles de cultura y educación, valdrá la pena.

Si no es la suma de los grupos fundadores, grandes y pequeños, con historia o recién fundados y es una amplia puerta para que diversos sectores sociales, culturales, profesionales en todo el territorio nacional y en la diáspora  construyamos, ensayemos nuevas formas de participación en la política de la izquierda, también valdrá la pena.

Es un espacio donde respetamos las identidades de origen, los diversos trayectos y matrices ideológicas y políticas pero también estamos dispuestos a aportar en común en la forja de una identidad común, proyectos e ideas renovadas sobre los cambios, sobre la sociedad, sobre los grandes temas que definen la vida nacional, y creemos que es un espacio de aporte para todo el Frente Amplio. Son proyectos, intenciones y sabemos perfectamente que hay mucho por construir y habrá pruebas a cada instante. Eso es lo apasionante de la política, construir en la tormenta.

Si sabemos controlar la fiebre del poder, la soberbia del palacio y ponemos siempre por delante los intereses de la sociedad, de nuestro pueblo, de nuestra identidad de izquierda y por lo tanto de nuestro compromiso con los más débiles, con los que sufren las mayores injusticias y con los oprimidos en el mundo, tendremos un futuro.

Si nos atrevemos, a formularnos preguntas incómodas, a buscar ideas nuevas en medio de los grandes cambios que se producen en el mundo y creamos los ámbitos para conectar estas reflexiones con nuestra presencia en el gobierno, en los municipios, en las organizaciones sociales y si damos espacio a las nuevas generaciones podemos entusiasmarnos.

 

También un espacio personal

Se habla mucho de la crisis de la política y de las causas colectivas. No son discursos descriptivos, son interesados. Sin política ¿qué queda? ¿Como funciona la democracia?  Cada uno vive la política a su manera, con diversos niveles de compromiso y de participación. Con momentos y pasiones diferentes.

Yo estoy en el FLS porque pude construir mi espacio personal, para discutir, para opinar, para aportar, para conocer otras opiniones valiosas y diversas y para equivocarme.

La política, y en particular en la izquierda es además compañerismo, es confianza mutua y eso implica dos cosas fundamentales e inseparables: la búsqueda conjunta y colectiva de los objetivos políticos y programáticos y una metodología en permanente construcción profundamente democrática y abierta a los nuevos procesos que se dan en la formas de la actividad  política.

La política es uno de los ejercicios intelectuales más complejos y más apasionantes y es uno de los ámbitos en que el frotar de las ideas produce chispas y gran energía, pero para ello debe ser compartida, necesita compañeros de ruta.

Nada puede hacerse sin sacrificio, sin esfuerzo, sin compromiso. Las nuevas formas de comunicación e información, hoy son parte de la política, incluso influyen de manera importante en los aspectos organizativos, en la circulación de ideas, de iniciativas, de convocatorias, pero una organización política exige participación y esfuerzo, y asumir riesgos y compromisos.

El Frente Amplio seguirá siendo ese gran espacio que nos contiene a todos, que nos da nuestra primera identidad y que nos da fuerza e impulso para las grandes causas nacionales. En mi caso me cobijé en el FA durante muchos años, ahora necesito sumarme a otro nivel de compromiso y participación. Admito que puede ser una visión sólo personal, pero por mi experiencia de los últimos meses creo que hay muchas personas que con experiencias diversas necesitan un espacio para militar, para participar. Lo que no quiere decir que todos necesitemos lo mismo y en el mismo lugar.

Lo mejor que encontré en el FLS es que tenemos por delante un amplio horizonte para construir y que mucho depende de nosotros, de nuestra iniciativa y audacia. Y que todos esos conceptos generales tienen rostros de compañeras y compañeros que venimos de lejos y desde diferentes direcciones pero que sobre todo queremos ir más lejos y en una dirección común.

(*) Periodista, escritor, coordinador de Bitácora. Uruguay.


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