Por Andrés Stagnaro (*)
José Afonso, lo que hace falta
El 25 de abril de 1974 a las 0 horas y 15 minutos, Radio Renascença comenzaba a difundir al aire las estrofas de Grândola Vila Morena. Era la segunda señal elegida por el Movimiento de las Fuerzas Armadas para el levantamiento pacífico que derrocaría la larga dictadura existente en Portugal. La señal de la Revolución de los Claveles. El autor de ese tema era José Afonso, la figura más importante de la música popular portuguesa del siglo XX.
José Afonso (Zeca) a pesar de no llamarse a si mismo un músico,
fue el gran referente de la nueva canción portuguesa, el principal innovador,
poseedor de un sublime talento creativo, de espíritu rebelde, despojado,
comprometido y de valores éticos y humanos intachables.
No es de extrañar que en este Portugal actual al cual le queda poco
de lo conquistado hace 32 años, en su búsqueda desesperada de
valores, se diga que José Afonso es lo que hace falta.
Zeca nació en Aveiro el 2 de agosto de 1929. Su niñez estuvo repartida
entre padres y tíos, a los diez años de edad, había vivido
en Portugal y en Angola. En 1940 prosigue sus estudios en un liceo de Coimbra,
donde conoce al guitarrista Antonio Portugal, sus padres parten hacia Timor,
ocupado más tarde por los japoneses, Zeca pierde contacto con ellos y
por tres años queda sin noticias, hasta el final de la 2da. Guerra mundial,
1945. En este mismo año comienza a cantar serenatas como ''Bicho '',
designación que se le daba a los estudiantes liceales. En 1953 son editados
sus dos primeros discos, ambos de 78 revoluciones, en los cuales canta fados
de Coimbra.
Recorre varios puntos del país ejerciendo la docencia en enseñanza
secundaria.
En 1958 graba su primer disco con temas propios ( Balada de Otoño ),
es el comienzo de la revolución musical que se está gestando en
Portugal.
Un año después comienza a cantar en medios populares.
En 1967 es expulsado de la enseñanza pública por el régimen
Salazarista. sobrevive a duras penas con sus cuatro hijos dando clases particulares
y con un pequeño jornal que le deja la grabación regular de discos.
En ese año graba su primer larga duración ( LP) ''Baladas y canciones''
y publica su primer libro de poemas ''Cantares''.
Intensifica su actividad política integrando la LUSAR ( Liga de unidad
y acción revolucionaria ) y militando en sectores próximos al
Partido Comunista Portugués. En 1971 es llevado preso en varias ocasiones
y algunas de sus canciones son prohibidas.
Graba en París ''Cantigas do maio'', ese disco, representará el
punto de referencia para toda la nueva música popular portuguesa. A partir
de aquí comienza actuar con más regularidad en vivo.
Su actividad continúa siendo intensísima, hasta que en 1982
comienza a sentir las primeras dolencias de una esclerosis lateral amiotrófica
que destruye su tejido muscular. A pesar de esa dolencia progresiva su espíritu
creativo le da fuerzas para continuar su obra.
El 23 de febrero de 1987 muere en Setúbal , dejando más de treinta
discos editados, una centena de canciones sin rematar y un pueblo dolorido que
le acompañó masivamente hasta el final en una impresionante manifestación
popular.
Si hubo alguna cosa en África que me marcó definitivamente
, fue la realidad Colonial ( ''Mi bautismo político comienza en
África, estaba a dos pasos del oprimido'' ( )
''Nunca fui un individuo con certezas dogmáticas acerca de grupos o partidos
preferenciales''
José Afonso, al decir de su amigo, el cantautor Francisco Fanhais era
un marginal en el más noble sentido de la palabra. Un hombre que siendo
frágil y vulnerable, poseía una fuerza interior hecha de tan fuertes
convicciones que lo hacían ultrapasar esa vulnerabilidad para firmar
a los siete vientos su profunda verdad.
Tímido, desorganizado, Zeca no gustaba de las luces del escenario. Ya
cerca del fin, me decía (Dice Fanhais) ''tener que cantar es como quien
me arranca un diente''. Tal vez esto justifique que a pesar de tener una fantástica
intuición musical, Zeca no escribía música, inventaba sus
canciones tarareando para un pequeño grabador. solo conocía tres
acordes en la guitarra. La música para Zeca no era un fin, era un medio,
un medio para juntar a las personas, para protestar, denunciar, criticar, celebrar
alegría o divulgar el alma más prefunda del pueblo portugués( )Puedo
decir que Zeca era el más cristiano de mis amigos ateos (..)
Había en el una especie de actitud franciscana frente a la vida, un
gran despojamiento personal acompañado de profundas preocupaciones filosóficas
y metafísicas.
No era un agitador, no era un político en el sentido profesional de la
palabra, era un hombre cargado de la verdad más esencial No definía
reglas, no imponía ideas, no tenía un programa, solo una gran
apertura hacia los otros, sobretodo hacia las víctimas de la injusticia
y de la iniquidad.
En un homenaje que le fue hecho en Braga en 1984 dijo importa mantener
la capacidad de indignación y seremos capaces de rechazar la hipocresía
de quienes detentan el poder.
Zeca es y será recordado no solo como el cantautor de la resistencia
antifascista o el renovador de la música popular portuguesa con sus mágicas
baladas, si no también como el ejemplo del ser humilde, íntegro
y solidario.
(*) Músico. Uruguay