El ''sueño'' de Mujica es lograr una sociedad como la de los Kung San
Un pueblo africano sin ''jefes'' que trabaja dos horas por día
Escribe Ernesto Tulbovitz (*)
Los Kung San. Palabras sin demasiado sentido para muchos de los que en los últimos días las escucharon de boca del precandidato presidencial del Frente Amplio José Mujica, tanto en discursos en público como en privado.
Pero para el senador tupamaro, que se ha dedicado a estudiar en profundidad el comportamiento de esa tribu africana desde hace un tiempo, son mucho más que eso. Son su referencia sociológica y un “sueño a perseguir”.
También conocidos como Bosquimanos o Basarawa, Mujica cita como características sobresalientes de esos indígenas del África Austral, tradicionalmente cazadores-recolectores, que “no precisen jefes” en su sociedad y que trabajen dos horas por día. Esos dos puntos son “un sueño a perseguir”, dijo el líder tupamaro a Búsqueda.
Según cálculos recientes, los Kung San son por lo menos 100.000 personas: 45.000 en Botswana, 33.000 en Namibia, 8.000 en Angola, 7.500 en la República Sudafricana, 1.500 en Zambia y 500 en Zimbabwe. Viven dispersos en el desierto del Kalahari, en un área de más de 500.000 km2 al sur del África.
Mujica tomó contacto con los Kung San a través del libro “Introducción a la antropología general” del estadounidense Marvin Harris, escrito en 1981.
Nacido en agosto de 1927 y fallecido en octubre del 2001, Harris fue un antropólogo estadounidense, creador del materialismo cultural y muy conocido por sus obras de divulgación científica. Fue profesor del departamento de antropología de la Universidad de Columbia y en 1981 se trasladó a la Universidad de Florida. En ese año fue publicado por primera vez en idioma español el libro del que Mujica tomó la historia de los Kung San y que había sido editado en inglés en 1971.
En su biografía, se relata que fue el “creador de la estrategia de investigación conocida como materialismo cultural” y que en sus investigaciones “se basó en gran medida en las teorías de Thomas Malthus y Karl Marx”.
Mujica se refirió al pasar a los Kung San cuando fue entrevistado el miércoles 1º en el programa “Dicho y Hecho” de Canal 10. “Deben de ser para nosotros los hombres más pobres que hay en el mundo pero para los sociólogos que los investigan son ricos, porque trabajan dos horas por día”, dijo en aquella oportunidad.
Esta semana, consultado por Búsqueda, el candidato frentista amplió su idea esbozada en la televisión. “Esta gente labura dos horas. Esta gente trabaja muy poco y tiene una vida espléndida. Tiene una apariencia de pobreza, pero tienen una vida notable, lo que descubrí fue que es mentira que el hombre es un animal trabajador. Es un animal de hábito, eso sí. Pero contrae la disciplina del trabajo mucho después”, señaló.
“Todos somos cabecillas”. En el libro que inspiró a Mujica, Harris explica que en los Kung San “cada banda tiene sus ‘líderes’ reconocidos, la mayoría masculinos”.
“Estos líderes pueden hablar con más claridad que los demás y son escuchados con una mayor diferencia de lo que es normal, pero ellos no tienen autoridad formal y sólo pueden persuadir”, agrega.
Harris relata además en el libro que cuando el antropólogo canadiense Richard Lee preguntó a los Kung San si tienen “cabecilla”, en el sentido de un poderoso jefe, éstos le dijeron: “¡Por supuesto que tenemos cabecillas! De hecho todos somos cabecillas… cada uno es cabecilla de sí mismo”.
Precisamente esa es una de las ideas que más admiró a Mujica cuando leyó las casi 700 páginas del libro de Harris. “Lo notable de estos tipos es que reconocen una brutal individualidad y sin embargo tienen obligaciones sociales que cumplen”, sostuvo el senador tupamaro.
Dijo además que “cada cual tiene su rayadura” y que una de las de él es la antropología, una disciplina a la que empezó a dedicarle mucho tiempo después de sus 13 años de prisión.
“Perteneciente a una escuela que pretendía llamarse socialismo científico, me hice esta pregunta en la soledad de los calabozos. ¿Si somos tan científicos, qué es el hombre? En la soledad de mi cabeza empecé a bucear y luego de algunos trabajos de (Federico) Engels no me acordaba de mucha cosa y tenía la sensación que tenía un bache”, recordó.
En marzo de 1985, cuando fue liberado, Mujica se dedicó a leer antropología “para intentar tener una respuesta a qué es lo natural del hombre y qué es lo adquirido por la civilización”.
Recordó que “ahí” empezó a hurgar en la antropología para comprender “las características de los cuatros monos sin cola, que son los parientes más cercanos del humano” y con los que descubrió que “la política existe entre los chimpancés, y las alianzas son feroces”.
El precandidato frentista dijo que ubica como una “utopía” a este “ideal del hombre que se manda a sí mismo, que tiene capacidad para gobernarse a sí mismo y sin embargo tiene conducta social”.
“Es un sueño a perseguir”, explicó.
“Para mí lo admirable de los pueblos primitivos es que son libres y cuando digo que son un modelo es como un rescate de esa libertad”, agregó Mujica.
(*) Artículo publicado en el semanario BÚSQUEDA el jueves 16 de abril de 2009