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11.10.21

Pandora Papers. CorrupciĆ³n e injusticia al desnudo

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Por Esteban Valenti (*)

No voy ni de lejos a pretender hacer un resumen de las toneladas de material que se ha publicado en estos días sobre el nuevo escándalo desatado por una investigación periodística de 600 profesionales que a partir de 11.9 millones de documentos de 14 despachos donde se registra la creación de miles de sociedades en paraísos fiscales y donde la estrella de estas sedes utilizadas para evadir impuestos son los Estados Unidos.

La cantidad de porquerías, de manipulaciones de activos, de dinero manejado por estas sociedades es con dos objetivos bien claros: ocultar el origen de esos fondos y evadir el pago de impuestos, irán apareciendo con nombres y apellidos. América latina, una vez más ocupa un desgraciado y destacado lugar en cantidad de usuarios y con tres presidentes en actividad (Chile, República Dominicana y Ecuador), decenas de ministros y miles de personas públicas y privadas. A través de Uypress estamos brindando toda la información disponible y lo seguiremos haciendo.

Aunque parezca mentira, hay gente, profesionales de un supuesto liberalismo, por ejemplo en Argentina, el segundo país con más evasores defraudadores, que justifican todo, afirmando que si hubiera impuestos más bajos y seguridad jurídica no habría este tipo de delitos. Aunque usted no lo crea.

Me voy a concentrar en el análisis de este pozo negro del mundo político, de los negocios y de los ricos en general. Es una tomografía combinada con una resonancia magnética no solo de estos personajes, sus familias involucradas y sus trapisondas, sino de una parte representativa de las sociedades actuales. Una muestra inequívoca de la decadencia, no porque antes no existía la corrupción, sino porque ahora cambió de calidad y se expone en toda su desnudez.

¿Cuánto hace que se divulgaron los Panamá Papers, que correspondían a un solo estudio de abogados Mossack Fonseca en Ciudad de Panamá? La bomba explotó el 3 de abril de 2016. Es decir que hace poco más de cinco años. Si esa era una bomba de regular dimensión, ésta es por lo menos es diez veces más potente. Y no será la última.

Hace cinco años se escracharon a miles de usuarios de ese estudio panameño y de muchas otras empresas off-shore y en lugar de servir de escarmiento, cinco años después se multiplicaron por muchas veces, en cantidad de corruptos, en los montos manejados y de que el principal destino de los fondos y del conjunto del sistema son los Estados Unidos, entre otros los estados de Dakota del Sur, Nevada y Delaware.

Un solo ejemplo: los activos de los clientes en los fideicomisos de Dakota del Sur se han más que cuadriplicado durante la última década y alcanzaron los 360.000 millones de dólares (siete veces el valor del PBI total del Uruguay).

Si bien los Estados Unidos es teóricamente la nación que debería tener el mayor interés y las mejores condiciones fiscales y técnicas para combatir, junto a otros países, contra esta gigantesca trama de evasión de impuestos, compartiendo información sobre las cuentas y empresas off-shore, hace exactamente lo contrario. Y no es por un descuido. Que lejos del origen del capitalismo, protestante y riguroso, este es el capitalismo del escándalo y el delito como parte esencial del sistema.

Las resoluciones  restrictivas a nivel internacional encaminadas a limitar los abusos fiscales no afectaron al nuevo epicentro del sistema 'offshore', porque 17 estados del país norteamericano se encuentran entre las 20 jurisdicciones mundiales que ponen menos restricciones, según el trabajo del investigador Adam Hofri-Winogradow, de Israel. El estudio de abogados más grande en EE.UU., Baker McKenzie, ayudó a 'crear el sistema 'offshore' moderno'".

La investigación actual indica que, ya en 2014, USA se negó a unirse a un acuerdo, apoyado por más de 100 jurisdicciones, que haría obligatorio para las instituciones financieras del país a compartir información sobre los activos extranjeros que manejan.

Lo que explotó hace 5 años, no solo no hizo retroceder a los corruptos y sus instrumentos, sino que desplazó una parte fundamental de los negocios oscuros y fraudulentos hacia el corazón de todo el sistema: los Estados Unidos.  ¿Por qué?

Para los usuarios, los depositantes de sus fondos "negros" y su masiva evasión de impuestos, porque es notorio que se sienten más seguros, de dos cosas: de la suerte de sus fondos, protegidos por el gigante mundial y, de sus secretos. Siempre y cuando no suceda con lo que vaticinó el presidente Biden, la posibilidad de que EE.UU. entre en default si no se le autoriza a la administración a un aumento importante del endeudamiento. Avanti a pura máquina...impresora de billetes y bonos.

Supuestamente es mucho más difícil obtener pruebas y documentos en los EE.UU. que en Panamá, o las islas Vírgenes. En un quinquenio recibieron un clamoroso desmentido, sus trapisondas están expuestas a los ojos del mundo y ni el poderoso coloso del norte logró frenar a los periodistas y a los medios que obtuvieron la gran mole de documentos y los procesaron. Y esto recién comienza.

Las dimensiones del dinero acumulado en esos fondos, la cantidad y el nivel de los evasores y ocultadores, la densidad de la red de la corrupción es tan grande que no se trata de un fenómeno fuera de la naturaleza del sistema, es parte esencial del propio sistema. Y tiene además un sustento ideológico a veces entre líneas, otras de forma explícita. Es todo culpa de los Estados, siempre y cuando no haya que salvar bancos y financieras privadas del desastre, como en el 2008.

El mercado despojado de toda limitación y control jugando por la libre, crea y exacerba la acumulación sin más límite que la avaricia de sus poseedores. Los hay que son inmensamente ricos y pagan sus impuestos y se baten política e ideológicamente para que estos sean legalmente lo más reducidos posibles, invocando el supremo y puro liberalismo y los hay - en buen número y posición - que como obtuvieron sus ganancias y sus riquezas de operaciones non santas o de las otras, pero no quieren aportar nada a sus estados, a los impuestos, deciden ser por su cuenta liberales totales, simplemente esconden sus fondos en los paraísos fiscales y en otros que se hacen los distraídos y son los más salvajes cielos de la evasión y la corrupción.

Los peores casos son los políticos, los gobernantes que se suponen que dedicaron sus vidas o sus prioridades al servicio de la comunidad y aparecen ejemplos de delincuentes que ocultaron sus dineros en una trama corrupta e ilegal a nivel nacional e internacional. Una caja de Pandora.

No pagar impuestos, evadirlos, es violar no solo las leyes de cada uno de sus países, las recomendaciones y resoluciones de los organismos internacionales, es decir ser delincuentes, corruptos y avaros hasta el colmo, sino es desnudar el alma enferma de un sistema que en medio de la pandemia, cuando se necesitarían muchos más fondos públicos para afrontarla en todos los países, incluyendo los propios, ellos se preocupan todos los días de evadir y proteger sus dineros, en muchos casos mal ávidos y corruptos.

Si grave es la posición de los presidentes y máximos jerarcas que utilizan estas prácticas y están escrachados en los medios de prensa, balbuceando explicaciones, tan o más grave es la acusación contra un mundo, un sistema internacional, con sus G8, G20, OCDE, Banco Mundial, FMI, BCE etc. etc. que no han logrado avanzar casi nada y en cinco años asistimos a la explosión de una bomba mucho más potente y hedionda de corrupción y evasión que la que explotó en Panamá.

En estos primeros días salieron a la luz de la prensa los primeros nombres, los más famosos, pero ya comenzarán a salir, los que corresponden a cada país, incluyendo el Uruguay. Se afirma que figuramos en el 5to lugar en cuanto a número de usuarios de la caja de Pandora en América Latina. Veremos quienes son.

Lo que si podemos concluir en estas primeras líneas, es que fue un enorme acierto que Uruguay dejara de ser un paraíso fiscal, sede de miles de empresas off-shore, vendedor de servicios financieros truchos y una mala palabra en el mundo decente, integrante de esta red que ahora emerge en toda su magnificencia. Y no debemos olvidar que esa trama de paraíso fiscal oriental, tenía un soporte político e ideológico potente y que en algunos gobiernos ocuparon los cargos principales. ¿Los recuerdan?

La crisis bancaria del 2002, iniciada en el 2001 en Argentina tiene sus mismas raíces y, el Uruguay entero la pagó muy cara, lo mismo que el gobierno de Jorge Batlle, pero en realidad fue un regalo, bien empaquetado y armado por gobiernos anteriores. Otra que herencia maldita, esa si fue una tragedia anunciada.

No nos dejemos llevar solo por el escándalo, los nombres, la telenovela y hagamos un esfuerzo por buscar explicaciones y causas para que nuevamente estemos navegando en un mundo de estiércol con tantos ilustres capitanes y marineros y con nuevos puertos en países que se proclaman los adalides de la decencia y la honestidad fiscal.

 

(*) Esteban Valenti.  Periodista, escritor, director de Bitácora (bitacora.com.uy) y Uypress (uypress.net), columnista de Wall Street Internacional Magazine  (wsimag.com/es) y de Other News (www.other-news.info/noticias). Uruguay